Anticonceptivos e infecciones de transmisión sexual (ITS)

Parte I, por Carolina Zotta @vivalacopita
Este especial resume algunos datos de accesibilidad, mitos, pros y contras de dos métodos de protección sexual. La data también se muestra en la aplicación LUNAR, disponible para usuarias registradas.

ACCESO:

En Argentina todas las obras sociales, prepagas, empresas de medicina privada tienen que darnos métodos anticonceptivos GRATIS, tengamos vulva o pene, de acuerdo con las leyes N° 23.660 y 23.661. Ésto incluye: preservativos, anticonceptivos inyectables, pastillas anticonceptivas, anticonceptivos para lactancia, anticoncepción hormonal de emergencia, dispositivos intrauterinos (DIU y SIU), implante subdérmico, ligadura de trompas y vasectomías. 

Y la ley 25.673 de salud reproductiva garantiza la cobertura total de preservativos en los ámbitos de salud públicos. 

Luneras de otros países: ¿saben cuál es la legislación vigente en su región? Recibir información y acceso a estas protecciones es parte de nuestros derechos humanos.

Preservativo

Único método que evita las infecciones de transmisión sexual además de prevenir embarazos no deseados pensado para su uso en penes. Falocentrismo ante todo. Ante la falta de opciones para el sexo entre vulvas, el preservativo se altera para que cumpla la función de un campo de látex, de por sí insuficiente para la prevención de ITS. 

MITOS: “No es cierto que si no hubo eyaculación, se puede volver a usar. No es cierto que usar dos preservativos al mismo tiempo aumenta su eficacia. No es cierto que si se eyacula afuera no hace falta usarlo. No es cierto que disminuye la sensibilidad. No es cierto que su uso es responsabilidad sólo del varón.” Fuente: Fundación Huésped

Anticonceptivos hormonales

Alrededor de 1950 y de forma fortuita, la industria farmacéutica llega a la combinación necesaria para lograr algo similar a la progesterona. Para 1960, la pastilla ya era un método comercializado, no tanto como anticonceptivo, sino como regulador del ciclo menstrual. 10 años después, se convierte en uno de los anticonceptivos más usados. Esto venía de la mano de la mujer independiente, trabajadora y con decisión sobre su vida que acompañó a los ’70 y ’80, en pleno avance feminista y de replanteo de los roles sociales asignados por el sistema. 

Actualmente  alrededor de 100 millones de cuerpos fértiles están en tratamiento con anticoncepción hormonal. El trabajo de la pastilla es liberar una cantidad de hormonas sintéticas que interrumpen la conexión entre el cerebro y los ovarios, inhibiendo la sincronía entre estrógenos y la progesterona que abren la puerta a la ovulación. A pesar de que están muy recomendadas en casos de Síndrome de Ovario Poliquístico y endometriosis, también se suelen recetar sin comunicar claramente que son un tratamiento y que pueden tener contraindicaciones y efectos secundarios. 

Por ejemplo, en muchos casos no se hace una evaluación de la condición física y de fumador de quién va a comenzar el tratamiento, lo cual es grave siendo que la pastilla anticonceptiva está contraindicada para quienes fuman. Con el tiempo se empezaron a estudiar y difundir algunos de  sus efectos adversos: baja de líbido, retención de líquidos, riesgos cardiovasculares y de trombosis. Muchos cambios de humor, incluso casos que rozan la depresión. 

Para conocer más, basta con leer el prospecto que traen las cajas de ACO (¡haganlo por favor!)

Sobre ellos, la Dra. C. Northrup dice: “No estoy totalmente convencida de que los beneficios superen los posibles riesgos para la salud,  pero muchas mujeres sí y es lo correcto para ellas y para el lugar que están en su vida. Sin embargo cuando la mujer toma hormonas de esta forma, pierde los mensajes que recibiría normalmente de su útero y ovarios”. 

Por último, les compartimos este fragmento de la serie Big Mouth.

¿Cuántos mitos, lugares comunes y datos útiles pueden encontrar acá? Nosotras contamos 15 😛

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