Dejarse llevar por el viento

Para comenzar a hablar de sexualidad, es necesario definirla, y preguntarnos qué entiende cada uno por sexualidad.

Es un concepto muy abarcativo, pero suele estar ligado la mayoría de las veces a lo genital, al coito. Y permítanme aquí señalar, que cuando hablamos de lo puramente genital, deberíamos llamarlo sexo. Es decir que sexo no es lo mismo que sexualidad.

Me propongo entonces, ampliar este concepto y llevarlo a una forma más interesante de pensarlo.

La sexualidad humana abarca sí, por un lado, la función reproductiva y biológica, pero mucho más tiene que ver, y aquí es donde se vuelve interesante, con el placer. ¿A qué llamamos placer? Según la RAE (Real Academia Española) : Agradar o dar gusto, goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que gusta o se considera bueno.

Es decir que la sexualidad implica algo de este disfrutar, y no solamente en el coito, sino en las relaciones que se generan entre las personas, los deseos, la masturbación, la diversidad, la autoestima, el respeto, etc.

Explorar nuestra sexualidad implica conocernos, dejarnos llevar por el viento al recorrer nuestros cuerpos, erotizarnos, buscar ese placer, porque cada cual tendrá su forma de impartirlo, de buscarlo y de generarlo.

Vivimos en una sociedad donde, como dice el Sexólogo Dr. Juan Carlos Kusnetzoff “somos analfabetos en sexualidad”. Nadie nos enseñó que el placer es distinto para cada unx, que debemos buscarlo, que todxs tenemos el mismo potencial. Y se puede ver muy claramente pensando en la masturbación. Con mis amigas durante la adolescencia siempre nos preguntamos si era normal esto de “tocarse”: nos daba vergüenza hablar del tema o incluso “admitir” que cada una se masturbaba. Cuando era evidente, hablando con amigos hombres, que esta práctica era obvia, divertida y personal. ¿Por qué no se da para ambos géneros igual?. Tener la posibilidad aunque sea de saber que podemos, que no tiene “nada de malo”, disfrutar sin culpa.  Mientras que para los hombres esta práctica siempre fue aceptada, a las mujeres no se les suele enseñar que pueden conocerse. Y este es un punto que voy a expandir en próximos artículos: al no conocernos, nos privamos de saber qué nos gusta, qué no nos gusta, cómo nos gusta y de qué manera. No siempre, pero muchas veces, esta falta de información y de habilitación por parte de la sociedad, termina generando algunas disfunciones sexuales en las mujeres como anorgasmia, vaginismo o falta de deseo.

La sexualidad es un mundo por descubrir, diría que es un derecho y obligación por parte de todxs educarnos en sexualidad y conocer todas las posibilidades y opciones que tenemos para descubrir. Con esta intención, entre otras, se creó enArgentina hace 12 años, la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, la cual tiene como objetivo principal promover y educar a niños, niñas y adolescentes desde nivel inicial hasta el secundario.

¿Sabían que, para nivel inicial, la ESI promueve desde hábitos de cuidado del cuerpo, reconocer los límites de la intimidad propia y ajena, como también un uso igualitario del aula, el patio, y los juguetes entre varones y mujeres?

¿Se imaginaban que en la escuela primaria, propone repensar las relaciones entre mujeres y varones en la familia y la sociedad, pero también la relación con el propio cuerpo y la identidad personal?

¿Y que para la secundaria, no sólo se les habla de pubertad y ejercicio de su sexualidad de forma responsable, sino también de la diversidad de identidades, del consentimiento, y de los ideales de belleza y modelos genéricos que trasmiten los medios de comunicación?

Los colegios y los docentes necesitan formarse para poder transmitir estos conocimientos y habilidades. Hoy en día se sigue luchando por la incorporación inmediata en los colegios, de manera transversal a todas las materias. Y digo que se sigue luchando, porque por más de que haya sido aprobada la Ley hace más de 10 años, aún no se ven rastros de que esté implementada en las escuelas, o por lo menos en la mayoría.

Educarnos en sexualidad y dejarnos llevar por el viento, esos son mis deseos de disfrute y placer.

 

Derecho al placer

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