Desear ovular

Por años se viene hablando de la ovulación en función de la concepción/anticoncepción, en pos del desarrollo de anticonceptivos. Hoy día gracias a los trabajos de ginecólogas como Enriqueta Barranco y Christiane Northrup, médicas como Carme Valls-Llobet, Lara Briden y muchas otras más, sabemos que la ovulación es necesaria más allá de la reproducción.

Ovular previene enfermedades graves como osteoporosis y ciertos tipos de cáncer. Nuestra química NO es prescindible: la salud de nuestro corazón, de nuestro pecho, la salud de nuestros huesos, de nuestra tiroides, necesitan de la ovulación. Ovular es fundamental para estar sanxs a nivel físico, mental y anímico.

Como dice Erika Irusta: “El tabú menstrual nos esta costando vida”. La sangre menstrual es un signo vital de nuestra salud integral, un termómetro corporal tan importante como la presión arterial, que revela el estado de salud de nuestro cuerpo. La sangre menstrual nos informa por ejemplo, de la cantidad de estrógenos que tenemos y si éstos están en equilibrio en relación a la progesterona. Dejemos ya de tenerle asco y empecemos a observar(nos).

Lxs menstruantes durante la edad fértil vivimos en una saludable alternancia cíclica en la actividad de todos los sistemas del cuerpo y mente. Esto sucede porque las hormonas sexuales femeninas varían cíclicamente, y su acción repercute —también de manera cíclica— no sólo en el aparato sexual sino también en los demás sistemas: sistema inmunológico, sistema endocrino, sistema nervioso, sistema cardiovascular, etc. Sabemos por ejemplo, que la progesterona previene el cáncer de mama y endometrio, así que dejemos ya de tenerle miedo a ovular y empecemos a comprender(nos).

 

Sepamos que se puede menstruar sin dolor y que la menstruación puede llegar a ser placentera. El dolor es muchas veces el síntoma de algo más. Sepamos que estar premenstrual no es un síndrome, es la fase que nos recuerda que ser cíclicxs en un mundo que nos quiere lineales, duele. Dejemos ya de luchar contra las hormonas y empecemos a fluir con ellas. Empecemos a relacionarnos con nuestra sexualidad desde una manera más integral y empecemos a relacionarnos con nuestra fertilidad desde una mirada más creativa y saludable, pero por sobre todo más tierna.

Como dice Yamila Florencia Chizzoniti Setti en su libro ‘Mujer Soberana’: “La piel es la primer frontera en la batalla por la libertad“. Si no empezamos por observarnos, comprendernos, seguiremos cayendo como moscas.

Copa menstrual MeLuna – foto de Carolina Ferreyra

 

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